Servicios y ofertas de ambos lados del puente

Es fabricante de ropa y cuchas para perros y está resistiendo las pocas ventas en Encarnación: “El peso está muy bajo, por eso vienen pocos argentinos”

Cecilio Cristaldo fabrica ropa para perros en un taller que también funciona como su vivienda, ubicado en la última cuadra de la calle Serafina Dávalos, en Encarnación. Junto a su esposa confecciona prendas y camitas para mascotas, además de manteles y colchas, un oficio que sostiene desde hace 16 años pero que hoy atraviesa horas bajas por la caída de las ventas.

En diálogo con Frontera Activa, el artesano repasó el origen de su emprendimiento, el proceso de fabricación de la ropa para perros, el golpe que significó la baja del peso argentino, su pasado como fabricante de calzado, su relación con la tecnología y su mirada sobre el país, marcada por la corrupción y la inseguridad.

Un emprendimiento familiar dedicado a la ropa para perros

La actividad principal de Cristaldo es la fabricación y venta de ropa para perros, un rubro al que llegó de manera casi casual y que hoy define su día a día. “Nosotros fabricamos ropita para perro. Ropita para perro, camita para perro. Eso es lo que estamos haciendo ahora y manteles y colchas. Y eso es lo que estamos haciendo acá”, dijo.

El taller no es reciente: Cristaldo se instaló en el lugar hace 16 años, cuando se mudó desde la zona baja de la ciudad, y desde entonces no dejó de producir. El origen de la ropa para perros se remonta a un viaje familiar, cuando su yerno trajo los moldes desde Buenos Aires y el emprendimiento tomó forma definitiva. “Empezamos a fabricar y vendemos. En tiempo de invierno se vende bien. Ahora nomás no hay ventas”, señaló.

En cuanto a los materiales, la producción combina prendas de abrigo con otras pensadas para los meses de calor, según detalló el propio fabricante. “De polar. Y ahí hacemos también de tela para el verano también”, indicó.

El proceso de fabricación de la ropa para perros es íntegramente artesanal y comienza con la compra de las telas en la ciudad, para luego pasar al corte y la confección con los moldes propios. “Y nosotros compramos las telas de por acá nomás, de Encarnación, y nosotros tenemos el molde y confeccionamos. Mi señora es lo que hace y yo le ayudo también”, contó.

Esa dinámica familiar también define el ritmo del negocio, porque viven en el mismo local donde producen y atienden, lo que les permite estar disponibles a toda hora sin costos de traslado.

La caída de las ventas y el peso argentino

Además de detallar cómo fabrica la ropa para perros, Cristaldo se refirió a las dificultades comerciales que atraviesa y que tienen su origen en factores externos al taller. Las lluvias y la ubicación alejada del centro reducen el paso de clientes. “En los días de lluvia hay pocas ventas”, dijo.

Sin embargo, el factor que más golpea la venta es la cotización del peso argentino, que redujo drásticamente la llegada de compradores del otro lado de la frontera. “Pero ahora te voy a decir que demasiado bajó la venta por el peso. El peso está por lo menos a 3,5 (guaraníes) nomás ahora. Muy bajo está, por eso están viniendo muy pocos argentinos”, explicó.

Sobre si esa caída fue compensada por los compradores paraguayos, el panorama que describió es igualmente difícil y apenas alcanza para sostener el día a día del negocio. “Apenas salvamos acá ahora, apenas, apenas. Si nosotros vamos a pagar alquiler ya no vamos a estar más acá. No, imposible ya, porque el local es nuestro local, por eso aguantamos todavía”, sostuvo.

En ese mismo sentido, la producción de ropa para perros no se limita a la venta directa al público, ya que el taller también abastece a revendedores y clientes mayoristas. “Vendo también así para revender. Fabricamos para mayoristas”, afirmó.

Más allá de las dificultades, el artesano asegura que disfruta de la actividad y de la rutina que le impone el negocio, con una jornada que se extiende durante buena parte del día. “A mí me gusta el negocio, me gusta porque tengo que estar de las 8:00 hasta las 6:00 de la de la tarde”, destacó.

Del calzado a la ropa para perros: la competencia china

La trayectoria laboral de Cristaldo es más extensa de lo que sugiere su actual taller de ropa para perros, ya que antes se dedicaba a un oficio muy distinto. “Antes antes yo fabricaba calzado. Yo soy era fabricante de calzado”, recordó. Ahora tiene muchos calzados todavía en venta, aunque su demanda es más limitada.

El motivo por el que dejó esa actividad tiene que ver con la imposibilidad de competir con la producción importada, que llega al mercado con precios muy inferiores. “Ahora no estamos fabricando más porque estamos fundidos, a causa de los mercadería china. Es imposible competir con los chinos porque es muy barato”, reconoció.

Esa desventaja no solo pasa por el precio, sino también por la diferencia tecnológica y la escala de producción de la industria extranjera, frente a la cual el trabajo artesanal queda en clara inferioridad. “Y la calidad, la maquinaria que ellos tienen, y acá nosotros no tenemos maquinaria, porque ellos fabrican miles y miles”, agregó.

Últimas Noticias
Relacionadas