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“La base sólida de un vendedor es la honestidad”: la filosofía detrás de un reconocido vendedor ambulante de Encarnación

Dani Benítez es funcionario municipal desde hace treinta y siete años en la Municipalidad de Encarnación y, al mismo tiempo, lleva adelante un emprendimiento de venta de harina de maíz y productos alimenticios elaborados a base de maní tostado, maíz tostado, canela y cúrcuma, en lo que describe como un complemento natural inspirado en una receta ancestral.

Su actividad comercial se desarrolla mediante la venta ambulante en Encarnación, recorriendo todos los barrios con un día destinado a cada uno, y se sostiene, según su propia filosofía, en la honestidad y en el trato cercano con la gente. En diálogo con Frontera Activa, Benítez repasó los principios que guían su oficio, el vínculo que construye con los vecinos, su rutina diaria y la satisfacción que le produce poder escuchar y ayudar a las personas.

La honestidad como base del oficio

Para Benítez, la actividad de vendedor no se sostiene únicamente en la oferta de un producto, sino en un principio que considera irrenunciable: la honestidad. “Cuando vos le vendés algo a la gente, tiene que ser lo que vos ofrecés. No como algunos vendedores ofrecen tal cosa y vende otra cosa. Yo creo que eso está muy mal”, sostuvo.

Esa coherencia entre lo prometido y el producto también es, según él, la base de la confianza que la gente deposita en el vendedor. “Cuando vos ofrecés una cosa, entonces tiene que estar acorde a lo que vos decís que es tu cosa, tu producto. Entonces, la gente confía ya en vos. Yo creo que esa es la base”, agregó.

Además de su cargo municipal, Benítez detalló cuál es la actividad comercial que desarrolla y qué productos ofrece. “Tengo un emprendimiento que es venta de harina de maíz, productos alimenticios que es a base de maní tostado, maíz tostado, un toque de canela, un toque de cúrcuma”, indicó.

Esa combinación de ingredientes no es casual, sino que responde a una preparación que él presenta como un complemento natural de una receta ancestral. “Es para un complemento natural de una receta ancestral de muchos años que estoy distribuyendo acá en el circuito comercial y alrededores”, precisó.

Más allá de la elaboración y la venta, el entrevistado describió la rutina que sigue cada jornada para acercar sus productos a los vecinos. Ese recorrido no es improvisado: Benítez organiza su trabajo de modo que cada barrio tenga una jornada específica de atención. “Me levanto todas las mañanas, preparo y salgo con mucho cariño a entregarle a la gente en forma ambulante por todos los barrios de Encarnación”, afirmó.

El vínculo con la gente y la misión de escuchar y ayudar

Esa venta ambulante en Encarnación también le permitió construir un vínculo personal con los clientes, algo que él valora especialmente. “A mí me gusta tener un relacionamiento cercano con la gente. Me gusta hablar con la gente, me gusta escuchar sus problemas, me gusta si es que puedo ayudarle, le puedo ayudar, le ayudo”, dijo. “Esa es mi misión”.

Benítez también describió la apertura con la que, según su experiencia, lo recibe la gente. “La gente es muy aperturista. La gente te cuenta a veces, por confianza, te cuenta sus problemas”, señaló. “Y da gusto cuando uno tiene una respuesta para ayudarle a la persona”.

Esa satisfacción se refuerza cuando los vecinos lo reconocen y le confían sus historias. “La gente ya te conoce y la gente te mira a los ojos y te cuenta las cosas”, indicó.

Para Benítez, incluso una palabra de aliento puede convertirse en una ayuda valiosa para quien atraviesa un momento difícil. “Y si es que vos le podés ayudar con alguna, con alguna palabrita de aliento, es magnífico”, manifestó. “Todo el mundo me conoce. En la viña del Señor no somos perfectos, pero siempre procuramos”.

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