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Entre Uber, el tren internacional y la necesidad de completar el mes: la realidad de un taxista en la frontera

César Duarte es taxista desde hace cuarenta años, y trabaja en el paso fronterizo Posadas-Encarnación, una zona donde el taxi en Posadas se cruza con el movimiento diario entre Argentina y Paraguay.

En diálogo con Frontera Activa, repasó su historia al volante, la caída de los viajes, la competencia de las plataformas como Uber y las dificultades económicas que empujan a la gente a buscar ingresos extra para completar el mes.

Cuatro décadas de oficio y el trabajo en la frontera

La trayectoria de César Duarte explica por qué su relación con el volante es tan prolongada y por qué el taxi no es para él una actividad transitoria. “Hace cuarenta años que soy tachero”, dijo. “Cuarenta años”. Esa continuidad se remonta a una inclinación familiar que lo acompañó desde siempre y que terminó de definir su rubro. “Yo vengo de una familia a la que siempre le gustó el volante y yo probé también el volante, en el buen sentido de manejar, y me gustó y siempre fue mi rubro”, explicó.

De nacionalidad argentina, el cruce internacional no es solo su base de trabajo, porque  también marca el ritmo de los viajes que puede tomar según la demanda. “Cuando hay viajecito me vengo hacia el lado paraguayo”, señaló.

Además de describir su oficio en la frontera, Duarte se refirió a la caída de la actividad y al impacto de las aplicaciones en el taxi en Posadas. El presente del sector, según su experiencia, muestra una merma que combina la menor circulación con las dificultades económicas del país. “Ahora bajó lo que es el paso, por el tema del tiempo y también por cómo está Argentina. Hay poca plata”, explicó.

A esa situación se suma una preferencia de los pasajeros por alternativas más económicas para cruzar o trasladarse. “La gente viene, sí, pero optan por el tren que es mucho más barato. Si se juntan tres o cuatro, ahí estamos para si requieren el servicio del taxi. Estamos para trabajar”, agregó.

El balance que hace del futuro del taxi es negativo y lo vincula directamente con la llegada de plataformas digitales, como Uber o Didi, que, según su visión, le quitaron espacio de trabajo. “Bajó, bajó mucho lo que es el futuro del taxi, bajó mucho”, sostuvo. “Por esta plataforma que ha llegado, no estoy en contra ni a favor, todos necesitamos trabajar, pero a mí de alguna manera me perjudicó, porque yo para estar habilitado tengo que hacer todo legalmente como corresponde”.

Frente a esa competencia, reafirma una decisión personal: mantenerse dentro de las normas y evitar los riesgos de operar fuera de la legalidad. “Prefiero andar habilitado y no andar corriendo de la gente”, dijo.

“Pero bueno, mucha gente necesitan también trabajar y hay una pequeña diferencia con el taxi, que uno, yo ya soy grande, quiero andar legal, tranquilo, y no escondiéndome de nadie porque uno no es malandra para esconderse. Después, la aplicación que te puedes meter para pedir Uber, pero hay un control, tenés que desviar, tenés que esconderte, tenés que andar, no es por ofender a nadie, de trucho, pero igual yo ya no estoy más para eso”, precisó.

La caída de los viajes y la competencia de las plataformas se explican, en su relato, por un contexto económico más amplio que también atraviesa la vida cotidiana de los pasajeros. Al analizar la situación del país, Duarte calificó el momento como difícil y lo relaciona con la falta de dinero que se observa en la actividad. “La Argentina, vamos a ser realistas, no está muy bien”, afirmó. “Pero bueno, la gente tiene su trabajito por ahí, un extra también lo puede hacer para hacer una monedita para completar y llegar al mes”.

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