Mariela Chamorro, encargada de Chelita Fast Food, un food truck en Encarnación, construyó su emprendimiento a partir de una historia personal atravesada por la pérdida de su madre.
En diálogo con Frontera Activa, relató los inicios de su negocio, que comenzó con un puesto de tereré y hoy ofrece una variada carta de comidas. También se refirió a la rutina diaria, la conciliación entre el trabajo y la familia, sus consejos para nuevos emprendedores y la fuerte dependencia económica de la clientela argentina en la zona de frontera.
Historia del emprendimiento
La historia de Mariela en la gastronomía comenzó como una forma de sobrellevar el duelo por la enfermedad y muerte de su madre. “Cuando yo comencé a trabajar acá yo le cuidaba a mi mamá. Y después ella falleció. Enfermó y falleció. Y entonces, para no quedarme en mi casa depresiva, me animé y vine a trabajar”, relató.
Primero lo hizo con una idea algo diferente: un puesto de venta de tereré. Ese primer impulso fue el puntapié inicial para incursionar en el rubro de la comida, y poco a poco dio el salto hacia un carrito propio.
“Después me gustó el tema de la comida y así, de a poquito, hicimos. Después tuve la oportunidad de comprar este carrito a través de mi hermana y mis hermanos, que me ayudaron. Y así, le puse el nombre de Chelita, nombre de mi mamá”, explicó. Ya van tres años desde esa decisión que cambió su rutina diaria, según dijo. “Un año antes estuve con otro carrito más chiquito con el tema del tereré. Y así, y de a poquito”, precisó.
Menú, horarios y rutina

En cuanto al movimiento del local, la encargada reconoció que las ventas son fluctuantes, pero que la constancia es clave. “Hay días que hay muchas ventas, hay días que hay muy poquito. Pero tenés que estar todos los días”, sostuvo.
La carta es amplia e incluye desde empanadas hasta sándwiches de miga. “Tenemos empanada de pollo, jamón y queso, carne, sándwich de milanesa, pizza, sándwich de pollo, sándwich de miga, de jamón y queso y de verdura”, detalló.
El food truck abre de lunes a sábado, con un horario corrido que se adapta a la demanda. “Todo el día. De las 8:00 hasta las 4:00 por ahí, depende del movimiento de la gente”, indicó.
Familia y trabajo en equipo

Detrás del emprendimiento hay un núcleo familiar que acompaña cada jornada. “Tengo a mi mi hija, a mi marido. Una familia”, mencionó.
Si bien el trabajo es cansador, Mariela valora la libertad de manejar su propio tiempo. “Me gusta. A veces es cansador. Cansa. Pero no hay de otra. Lo mejor es tener tu propio negocio y trabajar a tu ritmo”, afirmó.
Esa autonomía, sin embargo, no termina al cerrar el carrito. La jornada continúa en la preparación del día siguiente. “No termina solamente acá a las 4:00 de la tarde, después tenés que ir a comprar y a prepararte para el otro día”, agregó. “Me levanto tipo a las 5:30 o 6:00 para comenzar a preparar todo”.
Sobre la carga de la llamada ‘triple jornada’, que implica combinar casa, hijos y trabajo, no dudó en señalar que el trabajo doméstico es el más pesado. Para sobrellevar eso, la clave está en la colaboración de todos los miembros de la familia, dijo. “Todos nos ayudamos. Es cuestión de ayuda nomás. Cada uno tiene sus sus actividades y también tienen sus obligaciones. Porque uno solo no puede hacer todo”.
Consejos para nuevos emprendedores

En el marco de la crisis económica regional, Mariela también fue contundente sobre el vínculo entre su negocio y los clientes argentinos. “Acá la parte de la frontera nosotros dependemos mucho de los argentinos. Si (los argentinos) están bien, nosotros también estamos bien. Dependemos muchísimo de la Argentina”, explicó.
Sin embargo, con la experiencia acumulada, Mariela alienta a quienes sueñan con independizarse laboralmente, aunque no oculta las dificultades del camino. “Que se animen. No es fácil. De a poquito va saliendo el derecho de piso. Pero el sol sale para todos, y siempre hay una una oportunidad para todos. Lo mejor es trabajar, ser independientes y así ver estar siempre un mayor tiempo con tu familia, para ocuparse de la familia y de los hijos”, recomendó.


