En diálogo con Frontera Activa, Marcelo, comerciante en Encarnación, Paraguay, relató su presente marcado por las changas en Encarnación y la búsqueda de un trabajo estable. Entre otras cosas, dice haberse dedicado siempre al comercio y contó que lleva adelante un emprendimiento gastronómico con asadito, choripán y muslo. Reflexionó además sobre la caída de las ventas por la menor llegada de argentinos.
Changas en Encarnación: el día a día de Marcelo
El presente laboral de Marcelo en Encarnación está atravesado por la informalidad y la necesidad de rebuscarse día a día, una realidad que él describe sin dramatismo. “Todo es changa acá, en Paraguay, en Encarnación. Estamos changueando por el momento, pero siempre hay algo para salvar. No hay que estar al pedro nomás, como se dice”, dijo.
A pesar de la incertidumbre que generan las changas, la esperanza de conseguir un empleo formal no desaparece de su horizonte. “Tenemos fe algún día agarrar un buen trabajo y tener un sueldo”. Esa confianza se apoya, según relata, en una manera de moverse en la calle que le permitió encontrar oportunidades y ganarse la confianza de la gente.
“Hacer mandados, no importa qué haga, pero en la calle vas a conseguir mucha gente que te ve y te va a animar, o sea, te van a dar trabajo, si es que vos sos una buena persona y de humilde lo hacés y no tocás nada,si sos correcto”, señaló.
Vocación comercial y espíritu emprendedor
Además de las changas y la búsqueda de un trabajo estable, Marcelo se refirió a su historia en el comercio, una actividad que dice llevar en la sangre. “Siempre fui pasero y siempre me dediqué al comercio”, contó.
Sin embargo, esa trayectoria no le quita el deseo de proyectar algo propio en el rubro que más le gusta. “Pero de igual manera siempre (deseo) proyectar un negocio, hacer algo en el comercio, porque es lo que me gusta”, aseguró.
Una de las razones que lo impulsa a emprender es su visión crítica del trabajo en relación de dependencia. “En un trabajo te esclavizan mucho también si es que en realidad querés hacer otras cosas”, sostuvo. “Siempre es emprender un negocio, salir a vender algo, hacer siempre algo”, manifestó.
Emprendimiento gastronómico: asadito, choripán y muslo
En línea con su deseo de emprender, Marcelo contó que puso en marcha un negocio gastronómico muy cerca de su casa. “Mi casa tengo allá cerquita nomás y estoy emprendiendo lo que es el asadito, pongo así choripán, el muslo. Estoy emprendiendo en esto, pero me va bien ya un mes y medio”, precisó.
La cocina, según dice, no es una actividad improvisada, sino una pasión que le gustaría convertir en la base de nuevos proyectos. “La verdad que me gusta mucho la cocina. Si esto funcionó, creo que muchas cosas más van a venir y creo que puedo emprender muchas cosas más”, destacó.
El desarrollo de su emprendimiento se da en un contexto comercial que describió con preocupación por la caída de las ventas. “En realidad si esto fuera como antes, yo vendía diez veces lo que hoy estoy vendiendo, porque antes venía mucho la gente de Argentina y hoy en día no están viniendo tanta gente”, advirtió.
Pese a ese panorama, el comerciante mantiene una actitud de gratitud y conformidad con lo que consigue para el día a día. “Hay algo, gracias a Dios. Siempre hay para el puchero de cada día, como se dice acá en Paraguay”, subrayó.


