Servicios y ofertas de ambos lados del puente

Es de Garupá pero trabaja en Encarnación: se levanta todos los días a la madrugada, toma dos colectivos, y vuelve a su casa recién a la noche

En la bajada del tren de Encarnación, en el acceso al circuito comercial de la ciudad paraguaya, un empleado de la Chipería Lauri atiende a diario a una clientela cada vez más argentina.

Oriundo de Garupá, trabajó en la construcción hasta que la falta de ofertas lo empujó a cruzar la frontera. En diálogo con Frontera Activa, contó las razones de su decisión, las ventajas del comercio local frente a los precios de Posadas, y la dura rutina que implica vivir en un país y trabajar en otro.

De Garupá a Encarnación: la odisea diaria por trabajo

Detrás del mostrador, su historia personal es la de un argentino que encontró en Paraguay una oportunidad laboral. “Vengo de Garupá a trabajar a Paraguay, por la falta de trabajo que hay allá”, afirmó.

La falta de empleo en Argentina lo obligó a abandonar su oficio original. “Yo trabajaba en todo lo que era pintura, y yesería, pero al no haber trabajo hay que cambiar de rutina, cambiar de oficio y hay que hacer de todo un poco para sobrevivir”, contó.

El ingreso al local fue casi fortuito. “Vine de compras y pregunté por trabajo y me aceptaron”, relató. La incorporación se concretó el mismo día. “Vine a comer y empecé a trabajar. El mismo día que vine empecé a trabajar”.

Para llegar al trabajo, combina varios medios de transporte en un viaje largo que repite todas las madrugadas. “Tomo dos colectivos y el tren. El que es de Santa Helena a la UNaM y el de UNaM el 02, que es a la Terminal, y el tren”, indicó.

La rutina comienza a las cinco de la mañana, con un viaje que se extiende durante toda la jornada. “Todos los días la misma rutina, salir de allá a las 5:00 de la mañana para llegar al tren de las 7:00 y empezar a trabajar 7:30 hasta las 18:30, que me voy con el último tren”, detalló.

La vuelta a casa se produce recién a la noche. “A mi casa estoy llegando entre las 8:00, 8:30 de la noche”, precisó. “Y al otro día de vuelta a las 5:00 de la mañana”. Sobre la dureza de esta rutina, reconoció que implica un cambio profundo. “Es un cambio drástico por el tema de horarios y por venir a otro país a buscar trabajo”, reflexionó.

Un punto estratégico en la bajada del tren

El local se ofrece como una parada obligada para quienes llegan o se van de Encarnación en el tren. “Tenemos chipa, sopa, asadito, todo barato. Es un típico bar, como hay (en Argentina). Tenemos desayuno, tenemos cafetería, almuerzos”, explicó.

La atención al cliente extranjero se nota en la flexibilidad para recibir pagos de cualquier origen, aceptando diversas divisas y también billeteras electrónicas, como Mercado Pago. Los clientes aparecen al ritmo del tren. Esa comodidad no es casualidad, ya que el local apunta directamente al cliente argentino, que llega atraído por la brecha de precios.

“Hay muchos clientes argentinos por el cambio de los valores que tiene el comercio últimamente ahora, con los valores de Argentina y con los precios de Paraguay. Hay mucha diferencia y mucha clientela argentina, como también hay personas que vienen de Argentina a trabajar a Paraguay por el tema de falta de trabajo que hay en Argentina”, afirmó.

En ese marco, la comida también se convierte en un atractivo por su precio. “La docena de empanadas la tenemos a 10.000 pesos con una gaseosa”, dijo. El local también cuenta con un descuento del 30% en segundos productos.

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