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“SON COSAS QUE SE QUEDAN” | El centro de atención en Encarnación donde los niños comen, juegan, aprenden y son atendidos por expertos sin pagar un solo guaraní

El Centro de Atención Integral a la Primera Infancia (CAIPI) de Encarnación funciona desde abril como parte del programa Semillas del Futuro, impulsado por la Oficina de la Primera Dama.

En el marco de la política nacional de primera infancia, este espacio reúne servicios de salud, educación y desarrollo infantil con articulación interinstitucional. De sus salas y oficinas participan profesionales del Ministerio de la Niñez y Adolescencia y otras entidades. En diálogo con Frontera Activa, sus referentes explicaron los alcances del proyecto, las modalidades de trabajo, la gratuidad y el sentido transformador que atribuyen a la primera infancia.

Atención desde abril con dos modalidades

El proyecto llegó a Encarnación en abril de este año y ya se erige como un espacio de contención para la niñez y sus familias. “Contamos con la modalidad de atención directa y también atención domiciliar. Acá en el centro atendemos a niños desde los 4 meses hasta los 3 años 11 meses, y en la modalidad domiciliar hasta los 8 años”, explicó Ingrid Ramírez, supervisora territorial del CAIPI.

Además de esa estructura bimodal, el CAIPI concentra en su edificio una batería de servicios pensados para el desarrollo integral. “Los niños reciben todo lo que es nutrición, alimentación, y estimulación temprana. También contamos con una psicopedagoga que recorre las salas, y tiene también atención al público. También en el CAIPI Encarnación contamos con el Registro Civil, que está de lunes a viernes, y también con la oficina del programa Tekoporã que está los días martes y miércoles”, detalló Ramírez.

El centro también articula con otros organismos para sumar prestaciones. Así lo dijo Ana Cuevas, representante del Ministerio de la Niñez y Adolescencia de Paraguay. “Acá tenemos lo que es la atención directa dentro del componente socioeducativo y también nosotros lo que hacemos es articular con otras instituciones para tener otros tipos de servicios”.

Esa articulación se traduce en actividades concretas, como las que ocurrían durante la visita de este medio. “Hoy tenemos cuatro casamientos con el Registro Civil que tenemos disponible. Hoy estamos con lo que es la atención oftalmológica especializada para niños de primera infancia, y eso lo hacemos entre el Ministerio de la Niñez y la Fundación Visión. Y también tenemos una capacitación en salud ocular para poder detectar situaciones o para hacer la detección más temprana de los problemas visuales de los niños”, señaló. “Mientras más temprano se interviene siempre es mucho mejor”.

Crianza respetuosa y acompañamiento en el hogar

El acompañamiento a las familias también se extiende al territorio, con educadores que llegan hasta las casas para fortalecer la crianza. “Lo que intentamos trabajar en la modalidad de atención itinerante es lo que es la crianza respetuosa y las habilidades parentales. Un educador va hasta la casa y trabaja la dinámica familiar, su relación con el niño, de los padres con el niño y todo para que pueda beneficiarle al niño”, dijo Ana Cuevas.

Todo ese entramado de cuidados se sostiene sobre un principio básico: la gratuidad total para los usuarios. “La atención es gratuita para las familias. Nosotros lo que tratamos es que las familias que necesitan, las familias que más realmente necesitan, es para ellos que está destinado. También lo que queremos es que los padres se sientan seguros, confiados, traigan a sus niños, que aquí en el centro le brindamos todos los servicios. Que los padres puedan ir a trabajar seguros, puedan quedarse tranquilos de que están bien atendidos los niños, y que ellos pueden ir a desarrollar su actividad para el sustento”, explicó.

Bibliobús: lectura y autores paraguayos para la primera infancia

El trabajo del equipo también está marcado por una presencia renovada en el territorio: la biblioteca móvil. “Recientemente contamos con un Bibliobús, que recorre el departamento de Itapúa llevando la parte lúdica más enfocada a la lectura, en donde los libros son de autores paraguayos. Nos sentimos también muy, muy orgullosas de eso, de que nuestras compatriotas tengan esa posibilidad y tengan esa apertura de poder mostrar sus libros elaborados y que los niños de primera infancia tengan esa posibilidad de contar con esas herramientas», relató Franco.

«El Bibliobús llega a los lugares distantes, donde los niños no cuentan con esas herramientas, entonces desde el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia, desde el programa Semilla del Futuro, llegamos con el Bibliobús”.

Expansión del programa y vocación de servicio

A nivel institucional, el programa da muestras de un crecimiento sostenido. “De los 100 que están en proyección, 20 ya están en casi ejecución completa y estamos haciendo las inauguraciones por etapas, entonces hasta ahora mismo tenemos ya ocho centros de atención integral de la primera infancia, Semillas del Futuro, ya inaugurados. Dos en el departamento Itapúa, uno está en Cambyretá y otro en la sede de Encarnación, y hay una perspectiva de cuatro centros más en esta primera etapa”, detalló Cuevas.

Detrás de esas cifras hay un recorrido personal que emociona a todos aquellos que impulsan esta iniciativa. “A nivel personal”, dijo Cuevas, “que ya llevo trabajando en el Ministerio de la Niñez hace 15 años, para mí es algo muy, muy satisfactorio. Siempre cuando digo eso se me eriza la piel porque pudimos ver que se concretó”.

“Todo lo que el niño va recibiendo en los primeros años es lo que va desarrollando luego. Entonces, tener una buena base es demasiado importante, con relación a la nutrición, pero también con relación al apego, a lo emocional, a los vínculos con la familia. Ese buen vínculo. Entonces para nosotros es algo demasiado bueno”, señaló.

Las otras referentes hicieron eco de esa satisfacción desde lo cotidiano. Ingrid Ramírez observa a diario la confianza de las familias. “Para mí es muy satisfactorio ver cómo recibimos todos los días a las familias que dejan a sus niños en un lugar donde ellos van a estar seguros, donde van a estar desarrollando actividades lúdicas, donde están constantemente acompañados de profesionales, y eso es algo que realmente las familias también valoran y están muy orgullosas y muy felices de traerles acá a sus hijos”, sostuvo.

María Agustina Franco, con su experiencia de 15 años en el Ministerio, completó el panorama con una mirada sobre el cambio. “Realmente en lo plano personal, realmente el cambio  que nosotros vemos es algo único», sostuvo.

«Recuerdo cuando iniciamos y el avance que estamos teniendo en este momento. No solamente en la parte personal, sino también en la parte profesional nosotros vamos creciendo y a la vez también ayudando a las familias para mejorar sus condiciones de vida. Eso es muy satisfactorio, independientemente de lo que uno pueda ganar en cuanto a lo monetario. Son cosas que se quedan y marcan nuestra vida del día a día”.

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