Servicios y ofertas de ambos lados del puente

Quedó en la nada tras ser desvalijado durante la pandemia, y ahora limpia jardines, tira basura y vende billetes de lotería para llegar a fin de mes: “Tuve que trabajar, si no no comía”

Sergio Ramón González, un vendedor de bingos de Encarnación, es el testimonio viviente de resiliencia. González perdió su pequeño kiosco de golosinas durante la pandemia, cuando le robaron toda la mercadería, y desde entonces se gana la vida vendiendo bingos Seneté en la puerta de un supermercado local. En diálogo con Frontera Activa, relató su historia, su filosofía de vida, los precios y premios de sus productos, y el perfil de los clientes que se acercan a su puesto.

Un vendedor de bingos en la puerta del supermercado

Desde hace seis años que González se sienta todos los días frente al supermercado, a esperar clientes que quieran probar su suerte con los bingos de Seneté. Sin embargo, este oficio no fue el primero que conoció.

En una etapa anterior, González tenía un puestito de golosinas, lo que muestra su vocación emprendedora desde antes de la crisis sanitaria. “Antes de vender esto, yo tenía un puestito de golosina y en la pandemia se me robó todo. Y desde ahí empecé a vender esto”, relató.

La desaparición de toda su mercadería lo puso contra las cuerdas, y sólo la urgencia de comer lo mantuvo en pie. “Tuve que trabajar, si no no comía”, sostuvo. Fue así que se afincó en Encarnación, aunque reside en una localidad aledaña, Cambyretá, y eligió la esquina donde trabaja como su lugar laboral semipermanente. “Yo siempre trabajé vendiendo, siendo vendedor. Siempre fui vendedor”.

“No bajar los brazos”, la filosofía de vida

Esa historia de pérdidas y reinvención lo convirtió en un ejemplo de perseverancia, y de ello habla sin titubeos. “No hay que bajar los brazos”, dijo al brindar una recomendación para quienes están pasando por dificultades. “No bajar los brazos porque a mí me robaron mucho y sigo trabajando”.

Aparte de vender cartones, también se dedica a hacer cualquier “changa” que pueda encontrar. “Sigo trabajando, no tengo otra, no tengo otra opción. Porque si vos bajás los brazos, no hacés nada. Yo por ejemplo tengo mi esculpidora, hago esculpida, arreglo jardín, tiro basura, lo que hay. Siempre cuando haya una monedita”, dijo. “Hago de todo. De todo menos robar”.

El negocio del bingo y las cifras que mueve

Además de su historia, también se refirió a las características propias del juego que comercializa. “El bingo está en 20 000 guaraníes, pero tiene un premio de 5000 millones de guaraníes y Seneté tiene un premio de 3200 millones de guaraníes”, señaló.

En ese marco explicó los valores exactos de cada cartón o billete. “El bingo está a 20 000 y el Seneté está a 10 000”, especificó.

En cuanto al movimiento diario, González hizo un repaso de sus ingresos y reconoció que lo que gana alcanza apenas para vivir. “Se lucha. Estamos en la lucha, eso nomás hay. Se vende. Yo gano semanalmente 250 mil, 260 mil por ahí, semanal”, expresó.

Otro dato que aportó es la composición de su clientela, mayoritariamente local. “Más paraguayos y legalmente más paraguayos, porque los kurepí, en Argentina, son un poco sa’i”, comentó entre risas.

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