La frutería Tío Yaka, en Encarnación, es el escenario donde se cruzan dos relatos marcados por la necesidad y el trabajo cotidiano.
Por un lado, Jonathan Osvaldo Vilalba, oriundo de Buenos Aires, llegó hace poco a la ciudad para desempeñarse en el rubro frutihortícola tras quedarse sin empleo en la construcción. Por otro, Rosa Roa, vendedora de frutas del mismo local, describe la variedad de productos disponibles y sus precios.
Migración por falta de trabajo
Jonathan Osvaldo Vilalba se presenta a partir de su lugar de origen y de la actividad que cumple actualmente en Encarnación. “Soy de Buenos Aires, Argentina. Acá estamos trabajando en una frutihortícola, una verdulería, un puesto para un muchacho amigo”, dijo.
La razón por la que dejó su ciudad natal fue la falta de empleo, situación que lo impulsó a probar suerte en otro país. “Estaba desempleado en Buenos Aires, así que me tuve que venir para estos lados a probar suerte”, explicó.
A pesar de las dificultades que motivaron su partida, el trabajador evalúa de manera positiva su presente en la frutería Tío Yaka. “Y hasta ahora la tenemos, así que esperemos que siga así”, afirmó.
Esa continuidad, sin embargo, está sujeta a la duración incierta que él mismo le asigna a su estadía. “Vine hace una semana, dos semanas más o menos, a trabajar por falta de trabajo. Vine por un tiempo. Póngale un mes, por ahí quince días, veinte días, un mes, depende”, precisó.
El entrevistado sostuvo que la evaluación de su experiencia es permanente y que, por ahora, los resultados son alentadores. “Depende cómo vaya. Hasta ahora va resultando”, agregó. “Me gustaría poder volver a mi país, a mi lugar, a mi ciudad”.
El trabajador vinculó su situación con un contexto económico más amplio que afecta la disponibilidad de empleo. “Pasa que al haber poco trabajo, el trabajo se acorta. No hay buena economía, y eso para muchos está bien, para muchos está mal”, sostuvo. “Hace dos años (pasa esto). Este año fue peor, este año ya cataclismo”, advirtió.
Su experiencia personal está atravesada por la actividad de la construcción, rubro en el que se desempeñaba y que también sufrió una fuerte caída. “Para nosotros está mal porque yo soy del rubro de la construcción. Este año yo bajé muchísimo. Ya estuve un mes y medio sin trabajo, así que imagínese”, relató.
Más allá de las dificultades, el entrevistado reafirmó la necesidad imperiosa de trabajar para cubrir las necesidades básicas. “Hay que trabajar. Sí, lamentablemente es un (mal) necesario. Necesitamos el alimento, necesitamos sustentarnos, así que lamentablemente el efectivo es necesario para todos”, indicó.
La oferta de la frutería Tío Yaka: frutas, verduras y precios bajos
Además de la historia laboral de Jonathan, la frutería Tío Yaka también puede conocerse a través de la voz de Rosa Roa, vendedora del mismo local, quien describió la oferta de frutas y verduras. “Frutas, verduras. Tenemos de todo un poco”, señaló.
Entre los productos disponibles, mencionó las manzanas y su precio. “Tenés las manzanas, tenés tres unidades por Gs. 10 mil (~$2.816)”, indicó. “Después tenés las mandarinas que vienen desde (Argentina). Tenemos cinco unidades por Gs. 10 mil y tenés Gs. 8 mil (~$2.253) la docena de las bananas”, precisó.
“Después las lechugas, tenemos tres unidades por Gs. 10 mil, que es bastante barata”, afirmó. “También las naranjas está en cinco por Gs. 10 mil”, dijo.
Finalmente, mencionó la presencia de sandías entre la mercadería disponible. “Y después tenemos las sandías”, cerró.


