Mariela y su pareja dejaron atrás años de trabajo en relación de dependencia para embarcarse en un emprendimiento propio: una despensa de barrio en la que ella atiende, cobra, ordena y asesora a los clientes.
En diálogo con Frontera Activa, la emprendedora repasa las razones que la llevaron a arriesgarse, el prejuicio social que todavía rodea a la palabra “despensera”, las tareas que aprendió a fuerza de hacer de todo y la estrategia comercial que sostiene su negocio, basada en concentrar productos rápidos y variados en un solo lugar.
El salto al emprendimiento en pareja
La decisión de encarar un emprendimiento no fue un impulso aislado, sino el resultado de una trayectoria compartida durante años dentro de empresas. “Trabajamos mucho tiempo en empresas y decidimos arriesgarnos y hacer algo por nuestra propia cuenta”, dijo.
Esa apuesta, explicó, implicó animarse a construir un proyecto propio después de haber transitado largos períodos como empleados en relación de dependencia.
En esa misma línea, uno de los aspectos que más marcó su relato es la forma en que el entorno reacciona frente a su nueva actividad. “Mucha gente piensa, ‘Ah, ahora estás como despensera’”, sostuvo. Sin embargo, lejos de incomodarla, la etiqueta funciona para ella como una reafirmación de su elección de vida.

“Pero despensera en el sentido de que prefiero mil veces venir acá a hacer algo por mí, que sea para mí y para mi pareja, antes que estar ya nuevamente trabajando con otras personas que la paz es totalmente diferente”, afirmó.
En esa comparación entre el empleo en relación de dependencia y el trabajo propio, la tranquilidad y el bienestar personal ocupan un lugar central en su decisión.
Aprender de todo: de secretaria a multitareas del negocio

El contraste entre su antiguo puesto y su presente laboral también quedó en evidencia al repasar su trayectoria profesional. “Yo estaba trabajando en una empresa grande que no tiene nada que ver con lo que estoy haciendo en este momento, como secretaria y con temas administrativos”, dijo. Ese pasado en el sector administrativo le dejó, según relató, una base de conocimientos que hoy aplica en un rubro completamente distinto.
De hecho, esa experiencia previa derivó en un aprendizaje que la obligó a ocuparse de absolutamente todas las tareas del negocio. “Me tocó aprender a hacer de todo, sacar los costos, poner el precio de venta, también exhibir los productos, mantener limpio el local, recibirle a los clientes, hacer la cobranza y todo eso”, contó.

Además de las tareas de gestión, la oferta comercial del local constituye otro de los puntos que Mariela destacó. “Tenemos minutas, tenemos recarga de saldo. Y también vendo prendas, perfumes, cremas, todo lo que pueda, porque eso es algo muy interesante también de tener todo lo que sea rápido para la gente”, explicó.
Esa diversificación busca responder a las necesidades cotidianas de los clientes con productos y servicios de resolución inmediata.
La lógica de concentrar todo en un mismo espacio responde a situaciones concretas que la propia emprendedora vivió en primera persona. “Me pasó en mi caso, era el cumpleaños de alguna persona y tenía que salir rápido de la situación y encontrar todo en un solo lugar, es genial para mí”, señaló.
Esa vocación de servicio se complementa con un acompañamiento personalizado a quien llega al local. “Yo puedo inclusive ayudarle a elegir cosas así a las personas”.
Clientela, vecinos y una rutina sin fines de semana
Ese contexto de crecimiento también estuvo atravesado por la incertidumbre propia de cualquier inicio. “Fue algo bastante de lanzarse al vacío a ver qué tal”, reconoció. Pero en línea con ese proceso de consolidación, la clientela fue construyéndose de manera gradual y con el respaldo del entorno más cercano.
“Estamos de a poquito teniendo nuestros propios clientes. Gracias a Dios los vecinos son muy buenos”, destacó. “Y eso también hace que, por ejemplo, si viene algún cliente y dice: ¿dónde puedo comprar algo para comer? Los vecinos le envían acá”.
Ese mismo proceso de instalación en el barrio explica también la extensión de la jornada laboral del emprendimiento. “Como estamos emprendiendo, nos estamos empezando a dar a conocer, entonces estamos trabajando de lunes a viernes, sábado, inclusive domingo”, indicó.


