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El legendario Cañonero Paraguay atraca en Encarnación y desata una ola de emoción mientras el nieto de un veterano revive la increíble supervivencia de su abuelo en la Guerra del Chaco y los chicos quedan fascinados a bordo

El histórico Buque Escuela Cañonero Paraguay y el Patrullero Capitán Cabral, dos emblemáticas embarcaciones de la Armada Paraguaya, atracaron en la Costanera de Encarnación y abrieron sus puertas a los ciudadanos de Paraguay, Argentina, y otras zonas aledañas.

La propuesta, impulsada por el Gobierno de Paraguay, permitió que cientos de personas recorrieran la cubierta y dialogaran con el personal naval frente al Museo Memoria Viva.

Entre los visitantes, según pudo averiguar Frontera Activa, se encontraban personas con historias personales ligadas a la nave, como un nieto de excombatiente de la Guerra del Chaco y exmarineros, así como niños atraídos por la imponencia de los buques.

Memoria de la Guerra del Chaco

Entre los testimonios recogidos, el de Antonio Ayala se destacó por su profunda carga emotiva, ya que su vínculo con el buque se remonta a la Guerra del Chaco. “Quiero conocer el el barco porque soy nieto de excombatiente de la Guerra del Chaco, y mi abuelo ha viajado con este buque hacia Bahía Negra para integrarse al combate en el Chaco”, dijo.

El relato de Ayala evoca el papel que cumplió la nave en aquel conflicto bélico y el destino de su abuelo, que logró regresar con vida. “Es una historia dura. Fue con este barco y regresó con él al término de la guerra también. Y volvió vivo. O sea que no quedó en el campo de batalla, sino que volvió”, sostuvo.

Sobre lo que espera encontrar en el interior del buque, Ayala manifestó su deseo de sorprenderse con las características de una época pasada. “Espero sorprenderme, porque es un barco ya de de muchos años y vamos a ver cómo era lo de antes”, señaló.

Además de esa herencia familiar, Ayala carga con una trayectoria propia en el ámbito naval. Su formación naval tuvo lugar en Argentina, donde cumplió el servicio militar a bordo de un emblemático portaaviones. “Estuve casi dos años y medio en el servicio militar en la Argentina, en el portaaviones 25 de Mayo”, precisó.

La fascinación de los más pequeños

Mientras los adultos encontraban en el buque un puente con el pasado, los más pequeños se acercaron movidos por la simple curiosidad. Enzo, uno de los niños presentes, respondió con espontaneidad sobre el motivo de su llegada. “Yo vine nomás”, dijo. Fue atraído tal vez por un gusto predilecto por los barcos, que, según dijo, le gustan mucho.

Por su parte, Emma, de 11 años, fue más contundente al explicar su presencia. “Porque me interesa mucho el barco”, afirmó. “No sé, me gustan nomás, porque es llamativo”. Sobre lo que espera encontrar en el interior, Emma tenía algunas previsiones. “Muchas cosas, marineros y eso”.

Entre los visitantes también hubo quienes llegaron desde otras localidades con la ilusión de conocer de cerca las embarcaciones, como Mercedes Pyris, oriunda de la ciudad de Caacupé. Mercedes explicó el motivo de su visita con una mezcla de curiosidad y expectativa. “Vine para ver, para conocer de así de de frente”, dijo, “Sinceramente muy interesante”.

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