Servicios y ofertas de ambos lados del puente

De la zona baja al sueño de un local de ropa: la trayectoria de Fátima, una incansable emprendedora de Encarnación

Fátima Maidana es una emprendedora de Encarnación que construyó su camino en el comercio desde muy joven, siguiendo los pasos de su madre. En la actualidad, combina la elaboración de regalos y flores eternas para fechas especiales con la venta de minutas frente a su casa, una actividad que le permite tener ingresos diarios.

Su historia refleja la perseverancia de los comerciantes de la zona, así como los desafíos que enfrentan para acceder a un local comercial en el Circuito Comercial, un anhelo que espera concretar con la apertura de una tienda de ropa.

Trayectoria comercial: de la zona baja al emprendimiento actual

Los recuerdos de su infancia y juventud están marcados por el trabajo en el comercio, una tradición que heredó de su madre. “Desde muy chiquitita trabajaba en la zona baja, mi mamá era comerciante y desde ahí empezamos a trabajar. Tenía negocio de ropa y tenía una peluquería también”, rememoró.

Sin embargo, la falta de un salón comercial adecuado en su vivienda actual fue un obstáculo para replicar el éxito de la zona baja. “En realidad a nosotros no nos dio salón comercial, solo nos dio vivienda. Entonces, por acá, para así abrir un negocio, no daba, no era como en la zona baja. Ahí era otra cosa. Ahí lo que se ponía, se vendía. Todo un tema era”, explicó.

Su experiencia como comerciante se consolidó a lo largo de los años, con un hito en 1994 cuando comenzó a trabajar de manera profesional en la zona baja. Hoy, todos sus hermanos siguieron ese mismo camino y son también comerciantes en el circuito.

Una esquina de regalos, flores eternas y minutas

Lejos de abandonar el comercio, Fátima diversificó sus ingresos con creatividad y esfuerzo, adaptándose a las demandas de cada temporada. “Cuando hay fiestas de regalos, día de la madre y padre, me dedico a hacer regalos, flores eternas y vendo. Y los días que no son, entonces en frente de mi casa hago minutas y vendo a los vecinos y las personas que pasan”, contó.

La posibilidad de trabajar desde su hogar le brinda comodidad y autonomía, algo que valora especialmente. “Esto que vendo hace como tres o cuatro años que me dedico. En el mismo lugar, porque acá es mi casa. Es más cómodo. Entonces cuando vos querés cerrar, cerrás, y si querés abrir, abrís. Mi propio horario tengo”, destacó.

El rubro de las minutas tiene una demanda constante que Fátima conoce bien, ya que los vecinos y trabajadores necesitan alimentarse a diario. “Todos los días la gente necesita, porque trabaja, necesita comer algo, porque no tiene su horario de salida, entonces sé que sí o sí se vende todos los días”, afirmó.

Además de sus ventas actuales, la emprendedora de Encarnación no pierde de vista su objetivo de volver a tener un local comercial, esta vez en el Circuito Comercial. “Estamos viendo para poder abrir otra vez un local en el circuito. Ahí queremos vender ropa. Es cuestión de ver los salones. Ahora no hay, y si hay, hay muy caro. Y hay que ver uno más o menos medianamente que podamos pagar y tener capital para la mercadería. Esa es la idea”, manifestó.

Últimas Noticias
Relacionadas