Servicios y ofertas de ambos lados del puente

Nació en la colonia, hace 38 años es vendedor ambulante en Encarnación y no entiende a los jóvenes de hoy

Juan Medina recorre la calle desde hace 38 años. Vendiendo radios, afeitadoras y pendrives, construyó su casa, su auto y una familia de profesionales. Su filosofía: “Si no sabés robar, tenés que trabajar”.

La ética del sudor: Juan no se queja. Dice que el trabajo le dio desarrollo, personalidad y orgullo. Para él, la única alternativa a la vagancia es el esfuerzo.

  • ”El trabajo te da desarrollo, te da personalidad, te da un orgullo”, afirmó.
  • ”Si vos no sabés robar, tenés que trabajar, porque no hay otra forma”.

Del campo a la ciudad: Nació en la colonia, trabajó en la granja, pero las pocas oportunidades lo empujaron a Encarnación. “Se vivía bien, se comía, pero hasta ahí”, recordó.

  • ”Siempre uno busca ventaja”, dijo sobre su decisión de migrar.
  • Se hizo de familia y se quedó. Nunca más volvió.

El día a día en la vereda: Vende electrónicos: radios, masajeadores, depiladoras, afeitadoras, pendrives. “A veces me piden las cosas y consigo”, contó. Su clientela lo busca por eso.

  • ”Trato de conseguirle a los clientes lo que necesita”, dijo.
  • ”Todo lo que tengo es lo que me gané en la calle”.

La herencia del trabajo: Sus hijos son profesionales. “Gracias a Dios mis hijos salieron bien, son trabajadores”, indicó. “Hasta ahora no me hicieron pasar vergüenza”.

  • Tiene casa propia, vehículo y nunca le faltó comida para su familia.
  • ”Cuando hay se gasta y cuando no hay se aguanta”.

La crítica generacional: Juan no entiende a los jóvenes de hoy. “Solo quieren ser tiktokers e influencers’”. Para él, eso no es trabajo.

  • ”A los chicos de ahora no les gusta lo del trabajo”, dijo.
  • ”Pero no hay otra cosa que hacer”.
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