Santiago Aquino no tiene capital, pero tiene un plan. En Encarnación, donde el trabajo escasea, este vendedor se reinventó limpiando autos a domicilio. Su historia es la de miles que, sin red de contención, apuestan a la creatividad para sobrevivir.
La calle como oficina: Santiago recorre Encarnación con tarjetas de presentación en su mano. Negocio por negocio, casa por casa, ofrece un servicio que casi nadie presta: limpieza integral de vehículos a domicilio.
- ”Mi trabajo consiste en hacer la limpieza detallada e integral de vehículos, bien profundo”, dijo.
- ”Hay muy poca gente que se dedica a esto, prácticamente nadie”, aseguró.
- La comodidad es su bandera: “Para llevar esta facilidad de tener tu vehículo impecable, inclusive sin moverte de tu casa o tu trabajo”.
Del mostrador a la calle: Antes vendía motos en una empresa de Encarnación. Ese trabajo le abrió la cabeza. “Me hizo entender que puedo hacer otras cosas”, recordó.
- Al vender motos, los clientes necesitaban gestionar documentación. Ahí nació su veta de gestor.
- ”Empecé con la gestoría, luego ingresé en el mundo de la venta de vehículos, y va uno evolucionando”, explicó.
- Su historia es un manual de reinvención: “Buscando formas de hacer dinero. Así de simple es”.
La deuda diaria: Santiago no disimula la crudeza. “Por más que no sea cómoda la situación cuando uno no dispone de capital”, afirmó, “siempre hay una forma”.
- Su motor es la necesidad: “Querer mejorar tu vida en líneas generales”.
- ”Esa es la motivación más fuerte, que el boom que te produce moverte, crear ideas”, reflexionó
- En una ciudad con pocas oportunidades, su ejemplo grita que la inventiva puede más que la falta de plata.


