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Marcada por el alcoholismo de su esposo y de su padre, Rosa construyó un camino propio para ella y sus cinco hijos

Rosa es una ciudadana de Encarnación que, a pesar de las adversidades, sacó adelante a sus cinco hijos. Su historia está marcada por el alcoholismo familiar: el de su esposo, quien abandonó el hogar hace doce años, y el de su padre, a quien ahora cuida tras reencontrarse después de 38 años.

En medio de esta realidad, Rosa se dedica a la fabricación y venta de productos de limpieza, actividad que le permite sostener su casa y, al mismo tiempo, enviar un mensaje de fortaleza a otras mujeres. En diálogo con Frontera Activa, compartió los pormenores de su lucha diaria, el impacto de la adicción en su familia y su incansable espíritu de superación.

La adicción de su esposo y la desintegración familiar

Rosa comenzó recordando cómo la adicción al alcohol irrumpió en su matrimonio y la obligó a asumir sola la crianza de sus hijos. “Muchos hombres caen en adicción y yo, por ejemplo, mi esposo cayó en adicción y con cinco hijos pude salir adelante”, dijo.

Sin embargo, la historia de su esposo no siempre fue así. Ella lo conoció siendo ambos jóvenes. “Nos casamos cuando éramos jovencitos y él era un muchacho ejemplar, y luego tomó la decisión de beber alcohol más de la cuenta”, explicó.

El cambio de comportamiento se hizo evidente cuando comenzó a priorizar a sus amigos y a descuidar sus responsabilidades. “Venía de su trabajo y ya casi amanecía casi todos los días por cancha de voley jugando con los amigos. Y tomó la decisión a poner primer lugar a los amigos. Cuando pones primer lugar a los amigos, empieza a manejar todo mal su dinero”, señaló. “Le dije: ‘Si vos vienes a maltratar borracho, yo voy a ir a la comisaría’”.

Finalmente, él decidió irse de la casa hace doce años y desde entonces vive a media cuadra, en un alquiler, pero la adicción continúa afectando a la familia. “Él tomó su decisión y se fue hace doce años. Y de media cuadra de casa vive, porque él todos los días toma y cuando viene así tomado nervioso, ya dice cosas que no debe decir y le roba a la familia”, afirmó.

Pese a los intentos de recuperarlo, la adicción fue más fuerte. “Y si se equivoca nuestros seres queridos, ya le traemos. Pero no se decide a dejar. Después de once años, volvió un año otra vez a vivir con nosotros estos días y no se decidió, no tiene la fuerza para dejar la bebida”, sostuvo. “Entonces, ahí está, pero le amamos igual”.

Otro de los temas que abordó fue el de su padre, quien también padeció alcoholismo y abandonó el hogar cuando ella era niña. “Mi papá también cuando yo era chica se fue de casa. Era también un alcohólico y se fue de casa y ahora después de treinta y ocho años le recuperé”, relató. “Ahora le estoy cuidando. Hace seis años que está en la cama, y le estoy cuidando”.

Emprendimiento y sustento: los productos de limpieza

Además de la difícil situación con su esposo, Rosa también se refirió a su trabajo como fuente de sustento para sacar adelante a sus hijos. “Me dedico haciendo productos de limpieza, salgo a vender para mantener la casa”, contó.

Su rutina diaria incluye la venta ambulante de estos productos, actividad que le permite llevar el alimento a su hogar. “Ahora estoy llevando lo que yo he hecho, los productos de limpieza. Ando vendiendo y cuando vendo esto a la vuelta ya traigo para la comida, vengo a cocinar con gozo y sirviendo la mesa a los chicos”, detalló.

Vinculado a su rol de madre y trabajadora, Rosa destacó la importancia de que las mujeres sean un ejemplo para sus hijos. “Cuando nosotras mujeres somos ejemplo en nuestras casas, nuestros hijos salen excelentes”, subrayó. “Y a través de este medio le doy fuerza a las mujeres, que podemos salir adelante con los hijos”.

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