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En un histórico comercio textil de Encarnación, la Estudiantina posadeña comienza a sentirse en las ventas: “Siempre vienen a averiguar cosas”

En el corazón del circuito comercial de Encarnación, la tienda de telas Squef Hermanos se mantiene como un referente en la venta de telas para fiestas. Con más de un siglo de historia, el local combina tradición y adaptación a los nuevos tiempos en el rubro textil, y en épocas de Estudiantina en Posadas, las consultas sobre materiales para asistir en el bordado impulsan las ventas de manera progresiva.

Su encargada, Silvia Villalba, dialogó con Frontera Activa sobre la situación actual del rubro, el perfil de los clientes que cruzan la frontera y las expectativas en torno a la próxima Estudiantina.

Un negocio con historia y vocación textil

La tienda de telas en la que Villalba se desempeña como encargada apuesta a la exclusividad. “Nuestros tejidos y telas exclusivas son para fiestas de varias procedencias, también importadas”, afirmó. La historia que precede al local es uno de sus mayores patrimonios. “Este negocio tiene muchos años. Es uno de los más antiguos de Encarnación”, contó Villalba. “Acá en el circuito ya hace 16 años que estamos, pero tiene ya una trayectoria de de 100 años”.

El origen del emprendimiento está ligado a una familia, tal como lo dio a entender la encargada. “Es un negocio de muchos años”, sostuvo. Ese arraigo familiar encontró en Villalba una continuidad natural, ya que su ingreso al mundo textil ocurrió a edad temprana.

“Entré acá a trabajar en este negocio desde muy jovencita”, manifestó la encargada. “No sabía, no entendía de tejidos. Aprendí en la casa y me encantó, me encanta y me sigue gustando. Es un placer estar entre estas telas, en estas cosas bordadas, importadas. No sé, siempre se aprende y nunca uno termina de conocer todas las bellezas que hay”.

La Estudiantina moviliza la venta de telas

Esa demanda especial se intensifica con la llegada de la Estudiantina, un clásico en Posadas que también imprime su marca en el sector textil de Encarnación. Villalba confirmó que los clientes ya comienzan a acercarse al local por el evento. “Sí, vienen. Siempre vienen a averiguar cosas”, dijo.

La particularidad radica en que la mayoría de los estudiantes opta por bordar sus propias prendas, por lo que adquieren elementos para aplicar en lugar de productos terminados. “No llevan tantas las cosas bordadas, sino que por ahí algunas cosas para aplicar. Pero sí vienen, y vienen bastante”, explicó.

En cuanto a los costos, se pueden encontrar opciones para distintos presupuestos. “Varían los precios, pero tenés cosas bordadas, por ejemplo, en un promedio de 25.000 pesos en adelante. O por ejemplo los encajes, que son más económicos, los tules bordados, en un promedio de 25.000 en adelante. Hay varias opciones”, precisó.

La quietud del comercio y las ventajas de la frontera

Refiriéndose a la marcha del comercio, Villalba fue prudente pero clara sobre el presente. “El comercio en general está bastante quieto. El comercio tiene sus altas y sus bajas, pero ahora sí está bastante quieto”, señaló.

Sin embargo, destacó que Encarnación sigue siendo un punto de atracción para ciertos rubros. “A veces conviene, por ejemplo, los tejidos, electrónica, perfumería. Siempre hay cosas que convienen más acá en Encarnación y tienen sus ventajas”, explicó.

Esa ventaja comparativa se refleja en el flujo constante de compradores del otro lado de la frontera. “Pero nosotros en general trabajamos bien. Trabajamos bien con los argentinos, tenemos mucha clientela de argentinos”, aseguró. También cuentan con compradores que vienen del mismo Paraguay y hasta de Brasil, aunque menos de este último.

En cuanto a las preferencias, Villalba notó un interés creciente por productos de fiesta. “Fiesta. Fiesta. Pedrería, bordados, todo eso. Hay mucho de eso ahora”, enfatizó.

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