Adriano Benítez es un ferretero de Encarnación que, a sus años, sigue al frente de su local propio. Con una trayectoria que se remonta a los años ’80 como vendedor ambulante, Benítez reflexionó en diálogo con Frontera Activa sobre el valor del trabajo, la perseverancia y la humildad. Además, repasó su historia laboral, su paso por distintas ciudades y su presente en la ferretería, donde encontró estabilidad junto a su familia.
Filosofía del trabajo y esfuerzo
Para Adriano Benítez, la clave del éxito laboral reside en la constancia y en no buscar excusas. “Hay que tener paciencia, cuando uno quiere trabajar, siempre hay trabajo”, afirmó.
En esa misma línea, cuestionó a quienes sostienen que no existen oportunidades. “La gente dice: ‘No hay trabajo’, y es mentira. Se puede hacer cualquier cosa. La gente quiere elegir nomás el trabajo, ese es el problema”, señaló. “Fijate que cuando hay que estudiar acá abogacía, doctor, estudian medicina y se van a España y trabajan de barrendero nomás, de limpiador”, agregó.
Esa disposición a adaptarse se complementa con su visión de la vida. “Y la vida es así. Nunca se sabe lo que te viene adelante, ¿verdad? No tenés que ser presumido, nomás. Hay que aceptar. Y la lucha es así”, manifestó.
Trayectoria como vendedor ambulante
Además de su filosofía de trabajo, Benítez repasó su trayectoria laboral, que se remonta a 1980. “En el año 1980 ya me independicé, ya salí a la calle a trabajar como vendedor ambulante y ya de ahí ya sigo”, recordó.
En sus primeros años, se dedicó a la venta de tomates en Posadas. “En Posadas trabajé ocho años. Empecé a llevar tomates. Vendía tomates por, por el barrio”, detalló. Luego de esa etapa, se trasladó a Corrientes, donde trabajó durante dos años. Más tarde, regresó a Posadas y comenzó a viajar a Buenos Aires y otros destinos para adquirir mercadería. “Traía mercadería, buscaba facilidad, siempre hay cuando uno busca”, explicó.
Recordó que solía recorrer Buenos Aires, Corrientes, Ciudad del Este y Brasil en busca de productos, aunque hoy los costos lo limitan. “Ahora uno no puede ir. En Buenos Aires siempre hay mercadería, pero ahora el pasaje es muy caro. La estadía es muy cara. Viajaba a Buenos Aires, Corrientes, Ciudad del Este, Brasil. Yo me iba a rebuscar mercadería para vender”, sostuvo. “Siempre hay que estar en movimiento. Así es la vida, así es”, subrayó.
La ferretería y la familia
Además de su trayectoria como vendedor ambulante, Benítez se refirió a su presente en la ferretería, un negocio que regenta desde hace seis años. El hombre agradece poder contar con su propio local. “Gracias a Dios que estoy bien acá, esta es mi casa, mi local propio y entonces sigo luchando para salir adelante”, expresó.
La ferretería surgió hace seis años por idea de su hijo, quien tiene otro local en el Circuito Comercial de Encarnación, inserto en el mismo rubro. “La ferretería hace seis años que estoy acá. Mi hijo puso la idea. Salimos adelante y él tiene otro local. Entonces me dejó acá solo, pero esta es mi casa y tranquilo, no pago personal, no pago alquiler, entonces tranquilo”, contó. “Gracias a Dios tengo una buena familia, todos son trabajadores, todos son independientes y seguimos adelante”.





