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A los 72 años, un jubilado de Encarnación recuerda sus días en la villa porteña y su vida bajo Perón

Carlos González tiene 72 años y es oriundo de Encarnación. Vivió doce años en una villa de Buenos Aires durante su juventud, una experiencia que marcó su vida y que recuerda con nostalgia y gratitud.

En diálogo con Frontera Activa, repasó cómo fue su vida bajo el tercer gobierno de Juan Domingo Perón, la hospitalidad de Argentina hacia los inmigrantes paraguayos, las duras condiciones de vida en la villa y el esfuerzo que le permitió construir su casa y formar su futuro.

Recuerdos de Perón y la Marcha Peronista

A sus 72 años, Carlos González rememora con claridad su juventud en Buenos Aires, donde vivió una década en una villa de la Capital Federal. Su llegada coincidió con el tercer gobierno de Juan Domingo Perón en los años ’70, una figura que despertaba admiración y de quien se decía tenía raíces paraguayas. “Me acuerdo de esos tiempos, que yo me fui y era el presidente Juan Domingo Perón, y todo el mundo decían que él es hijo de paraguayo. Él es argentino, pero toda su gente era paraguaya”, recordó.

Su recuerdo de Perón se extiende a la Marcha Peronista, cuyo estribillo aún recuerda con emoción. “Nunca me olvido, nunca me olvido la Marcha Peronista: ‘Muchachos peronistas, todos juntos juraremos’. Ya hace ya muchísimos años. ‘¡Viva Perón! ¡Qué grande sos! ¡Mi general, cuánto vales!’ Así. Nunca me olvido de eso”, entonó.

Esa gratitud hacia el país que lo acogió se refleja en sus palabras sobre la apertura de Argentina hacia los inmigrantes. “Nunca me voy a arrepentir de que estuve en Buenos Aires, porque la Argentina es el único país que le recibe así con la mano abierta, con la mano abierta. Todos los extranjeros que se iban a trabajar, trabajaban en la Argentina”, afirmó.

La vida en la villa y la construcción de la casa propia

Además de sus recuerdos políticos, Carlos González también se refirió a su vida cotidiana en la villa porteña, donde vivió junto a personas de diversos orígenes. “En la villa vivía de todo. Tenía un pequeño lugarcito y me hice la casa de material. Me la hice yo con mi hermano. Yo soy de Encarnación, soy paraguayo y mediante la Argentina me hice esta casa”, relató, mostrando la vivienda que actualmente posee en la capital de Itapúa, cuya parte trasera, que tiene más construcciones, alquila como vivienda a diversos interesados.

Su disciplina y austeridad fueron claves para alcanzar su meta de tener una vivienda propia. “Yo no fumaba, no chupaba y no salía con las locas. No, porque si uno fuma y uno chupa, y sales con la loca, eso es un presupuesto. Mi meta era juntar mi platita para hacerme mi casa, porque yo era un pibe, yo era un pichón cuando me fui en Buenos Aires”, explicó.

El llamado de la familia y el trabajo en YPF

En esa misma línea de esfuerzo y arraigo, González rememoró el momento en que su abuelo lo instó a regresar a Paraguay, pero él ya tenía una vida establecida en Argentina. “Mi abuelo me mandó llamar. Porque mi papá volvió en la Argentina, y me dijo: ‘vamos en Encarnación, vamos a volver a Paraguay’. Yo no quise venir más de la Argentina, no quise venir más. Tengo mi casita, tengo mi trabajo”, sostuvo.

Su trabajo en una estación de servicio YPF le permitió salir adelante durante los años que vivió en Buenos Aires. “Trabajaba en un YPF, trabajaba yo en esos tiempos en una estación de servicio. Y ahí se hacía de todo. Mira que eso era en el año 1971, 1972. Nunca me olvido”, añadió.

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