Juan Manuel Chaparro, encargado de la mercería La Casa del Costurero, es uno de los comerciantes más experimentados del Circuito Comercial de Encarnación. Su local, ubicado en la calle Clementina Irrazábal entre Sor Estigarribia y Abg. Mercedes Sandoval, en plena Peatonal Las Revendedoras, lleva más de 40 años de vida y se convirtió en un punto de referencia para la costura en la región.
En diálogo con Frontera Activa, Chaparro repasó la historia del negocio, la influencia de los clientes extranjeros, el impacto del tipo de cambio y compartió los secretos que le permitieron sostenerse en el tiempo en un mercado fronterizo.
Un comercio dedicado a la costura
Ubicado en el corazón del Circuito Comercial, La Casa del Costurero se consolidó como una de las mercerías en Encarnación más reconocidas. “Es una mercería. Los productos que tenemos son exclusivamente mercería”, afirmó. “Tenemos todo lo que sea para la costura. Todo lo que sea los artículos primarios que sea para una confección”

El atractivo de este comercio no se limita a los compradores locales. Su fama trascendió las fronteras, convirtiéndose en un punto de referencia para clientes de países vecinos. “Siempre tuvimos, gracias a Dios, muchos clientes. Clientes argentinos, clientes de de muchas localidades argentinas, y también del Brasil”, aseguró Chaparro.
La presencia de clientes extranjeros está directamente ligada a las variaciones del tipo de cambio, un factor que incide de manera desigual en los precios finales. “Para nosotros, los costos son iguales. Para los hermanos argentinos y para los brasileros varían un poco, por el sistema de cambio. Pero de igual manera, siempre es conveniente para ellos, por los impuestos que están en los distintos países y nuestros impuestos”, afirmó.
Cuatro décadas de historia familiar
En ese contexto de vaivenes económicos, la historia de esta mercería en Encarnación se remonta a más de cuatro décadas, aunque su actual emplazamiento en el circuito comercial es más reciente. El carácter familiar es otro de los rasgos que definen al emprendimiento, que fue transmitido de generación en generación.
“Acá en esta en este lugar, en el circuito comercial, vinimos hace 16 años. Nuestro negocio tiene más de 40 años en la zona baja en Encarnación. Luego por el embalse de las represas, tuvimos que mudarnos todos a este lugar”, relató.
A lo largo de estas cuatro décadas, el negocio aprendió a adaptarse a los cambios y a las exigencias del mercado, siempre con el cliente como protagonista. “El negocio comenzó, como todo, desde el principio con pequeñas cosas. Después, iba surgiendo y los clientes iban enseñándonos a que los productos sean del agrado de ellos”, contó.
“Siempre los clientes son los que preguntan, ven, requieren cierto tipo de producto. La moda también va cambiando, entonces, de acuerdo a eso, nosotros vamos surtiendo el mercado con los productos que son más necesarios para la confección”, señaló.
Negocios y resiliencia

En ese sentido, el comerciante reflexionó que la capacidad de reinventarse es una condición indispensable para cualquier rubro, no solo para la mercería. “Yo no diría que solamente la mercería, sino que todo negocio evoluciona de acuerdo a la necesidad de la clientela en sí. Y entonces el mercado es de acuerdo a lo que el cliente va consumiendo para su trabajo, y para que ellos también puedan ir evolucionando en todo lo que ellos hacen”, reflexionó.
Sobre los consejos para mantenerse exitoso en un comercio de frontera, Chaparro destacóla importancia de la perseverancia y de prepararse para los momentos difíciles. “Un requisito es la perseverancia, y por otro lado es la parte económica, la economía y la forma en que uno encara un negocio. Siempre se debe proyectar que el negocio en algún momento va a decaer”, analizó.
“Para eso hay que prepararse, porque siempre en la parte económica siempre es muy alto y bajo en los negocios. Y en cuanto a la fronteras, es mucho más todavía, porque hay mucho tiempo que nosotros nos íbamos a comprar de la Argentina. Llega el momento en que los argentinos vienen a comprar de nosotros. Entonces esa parte es lo que hay que tener bien en cuenta cuando uno tiene un negocio en la frontera, que van a haber altibajos. A esos altibajos hay que saber sobrevivir”.


