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EL VIKINGO PARAGUAYO | Multitudes acuden a la Costanera de Encarnación a ver históricos buques de guerra, pero terminan hipnotizados por un artesano disfrazado de guerrero nórdico y con un escudo para cazar selfies

Durante el fin de semana, la Armada Paraguaya hizo historia con la llegada del buque cañonero Paraguay y la embarcación patrullera Capitán Cabral al puerto de Encarnación, en el marco de la celebración del Mundial de Rally en Itapúa.

Esa convocatoria reunió a cientos de personas en la costanera y también dio lugar a un atractivo particular: un vikingo de la costanera que posa para fotografías y ofrece su imagen a cambio de una contribución voluntaria. Se trata de Roberto Oliveira Ayala, un artesano oriundo de la ciudad de Jesús de Tavarangüé, a 40 km de Encarnación quien encontró en este personaje una fuente de ingresos y una manera de canalizar su pasión por el arte.

Un vikingo en la costanera

La costanera de Encarnación se pobló de visitantes durante el fin de semana y, entre los atractivos habituales, apareció Oliveira en la forma de un vikingo, una figura que combinó historia y espectáculo. “Estoy representando a lo que sería un guerrero nórdico, los guerreros vikingos”, se presentó.

Para Oliveira, el personaje, además de un rol de actuación, representa una alternativa concreta de trabajo que le permite vivir de lo que hace. “Es un trabajo que había inventado hace un año, y me viene bien como fuente de ingresos. Vienen las personas, se sacan conmigo una fotito, y les cobro a voluntad. Todo lo que tengo acá es de fabricación propia: el escudo, las armas, los cinturones”, señaló.

El balance de los primeros días fue positivo en términos de convocatoria y permanencia, comprobando que el movimiento que generó la llegada de los buques de la Armada Paraguaya fue el imán perfecto para instalar su propuesta. “Aprovecho que hay gran cantidad de personas que vienen a visitar el barco que tenemos acá, con la gente, y se sacan fotos conmigo”, comentó. “Desde el día sábado que estoy acá y estaré una semana todavía”.

Inspiración en pandemia

Ese personaje no surgió de manera espontánea, sino que tuvo un origen vinculado al confinamiento obligatorio y a las series de televisión. “Esto se me ocurrió en época de pandemia, en la que tuvimos tanto tiempo ahí, en nuestras casas y mirando series. Ahí me surgió la idea y empecé a fabricar mis trabajitos”, relató.

En este sentido, la referencia audiovisual que lo marcó fue la ficción que retrata las incursiones nórdicas en la era medieval, previsiblemente llamada “Vikingos”, y muy popular en los últimos años de la pasada década y durante la pandemia.

Artesano de múltiples oficios

La faceta vikinga es apenas una de las habilidades de Oliveira, que se define como artesano y muralista y asegura haber inventado más de un trabajo. “Hace un año que estoy con esto. Es un trabajo más, porque soy artesano y también soy muralista, otro trabajito más que inventé”, dijo.

Además del personaje, el artista mantiene pendientes varios encargos vinculados a la plástica y la escultura. “Ahora tengo pendiente varios murales. También hago tallado en madera, pinto cuadros, de todo un poquito”, indicó.

Los elementos que usa para su atuendo también forman parte de su producción artesanal, con materiales reciclados y un costo que no siempre es bajo. “La mayoría son reciclados. Son cuernos de vacuno, son maderas, (algunos) son una pieza entera. Yo los fabrico. Los escudos son de madera también, y se utiliza mucho cuero también en eso. Es un poquito carito el equipo, pero se salva”, explicó.

Trabajo en la calle y actitud

El vikingo de la costanera también hizo frente a las miradas ajenas y a los comentarios, aunque dejó en claro que la opinión de los demás no pesa cuando hay pasión de por medio. “Sí, en realidad a mí me gusta mucho esto. Muchos me dicen, ‘¿No tenés vergüenza para salir?’. ‘No, ¿qué voy a tener vergüenza? A mí me gusta’. Lo importante es que a mí me gusta. No lo que opina la gente ya, eso ya no”, sostuvo.

El calor y la exposición al sol, en tanto, son parte de las incomodidades que acepta con tal de sostener su emprendimiento. “Y el día domingo me quemé un poquito, pero hay que sudar un poco si querés ganar algo”, reconoció.

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