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La decepción de una votante de Santiago Peña que perdió su dinero tras el cierre del Ueno Bank: “Se tiene que pudrir en la cárcel”

Celsa Melgarejo es una comerciante de Encarnación que perdió sus ahorros en el Ueno Bank después de que la entidad suspendiera sus actividades, una situación que derivó en el juicio político y la renuncia del presidente Santiago Peña.

En diálogo con Frontera Activa, Melgarejo describió cómo los ahorros congelados afectaron su negocio y a su familia, relató la caída de las ventas, cuestionó la responsabilidad del gobierno y de otros involucrados, y expresó su angustia por un futuro incierto, aunque conserva la esperanza de recuperar el dinero.

Ahorros congelados y negocio en crisis

El punto de partida de su relato es el dinero que tenía depositado y que pensaba usar para ampliar su comercio. “Mi ahorro estaba ahí. Iba a sacar para comprar más mercadería porque tenía la esperanza que iba a vender. ¿Y ahora qué hago yo? Estoy ahí, trato de vender lo que puedo. A veces en su bajo costo estoy vendiendo para tener plata, pero ni gente hay. Imagínese usted lo que nos hizo el gobierno”, dijo. “Había días de que nosotros en mi local no vendíamos ni un peso, ni un guaraní”.

El impacto no se limita al negocio: la comerciante aseguró que el dinero congelado alcanza a su familia y que la incertidumbre se instaló en la vida diaria. “Y está ahí, congelada nuestra plata”, indicó. “Nosotros que le votamos teníamos esa esperanza que iba a mejorar porque él decía eso, que iba a estar mejor. Y mira lo que nos hicieron un grupo de personas”.

Sobre las responsabilidades, sostuvo que no cree que el presidente haya actuado solo y apuntó a más personas involucradas. “Yo no creo que haya sido solamente el presidente, uno solo. Hay más gente involucrada en este tema. Nos dejó pobres. Ahora este fin de año no sabemos qué va a pasar”, agregó.

Además, pidió el castigo para el responsable y describió el perjuicio sufrido por la gente pobre. “Se tiene que pudrir (el presidente) en la cárcel. Yo no sé qué humanidad, qué corazón tiene para hacer semejante perjuicio a su gente pobre, porque la mayoría somos pobres, luchadores que luchamos día a día para ganarnos la plata”, manifestó.

En esa misma línea, remarcó que los afectados son trabajadores que no recurren al robo y que se esfuerzan a diario en sus locales. “Nosotros no salimos a robar. Todo el día yo vengo temprano y hasta las cinco, las seis de la tarde estoy acá tratándome de ganar unos pesitos”, subrayó.

Robo, crisis y sorpresa

La crisis que describe no comenzó con la noticia del Ueno Bank, pero se profundizó hasta volverse insostenible para los comerciantes. “Y fíjese lo que nos hicieron. Pero a manos llenas nos robaron todos los días. Estábamos esperanzados nosotros que estamos pasando esta crisis y cada día iba peor”, dijo. “Nos sorprendió, nos despertamos con esa noticia y fue terrible”.

También reconoció que no dimensionaba la magnitud del daño y que la afectación alcanzó a su entorno familiar. “Yo no pensé que era tanto así. Estamos ahí con la esperanza que vamos a recuperar, porque es lo que nos dijeron. Había pasado alguna vez en otros tiempos, pero nunca creí que volvería. Y este vino con todo, vino peor, porque nos afectó a todos, a mi familia”, indicó.

A pesar de la dureza del relato, la entrevistada mantuvo la expectativa de recuperar el dinero, aunque advierte que las promesas aún no se traducen en hechos. “No sabemos cuándo nos van a habilitar. Nos prometieron que nos van a dar, pero hasta ahora no pasa nada todavía”, afirmó. “Hay gente que llora, que perdió millones y millones. Igual estamos ahí, pero no perdemos la fe”.

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