Cleto Concepción Álvarez tiene 66 años, vive alquilado y en una época vendía sábanas y bolsos en la zona baja de Encarnación. Se arrepiente de no haber estudiado cuando su padre le suplicaba. Hoy, con el cuerpo gastado pero el alma entera, les grita a los jóvenes: “Estudien, es la única forma de ser libre”.
El consejo del viejo: Cleto no pide limosna. Pide atención. A los 66 años, con la voz ronca y las manos curtidas, repite como un mantra una frase que le taladra la cabeza desde que era un pibe. “Estudiá, hijo, andá lo que puedas, yo te voy a ayudar”. Su padre se lo decía. Él no escuchó. Hoy lo lamenta.
- ”Yo me arrepiento ahora de mi vida. Antes mi papá le daba para estudiar, pero a mí me gustaba ser militar”, confiesa.
- ”Vos sin estudio ya no podés más, no podés hacer nada”, sentenció.
- ”Cuando vos te recibís, sos un hombre libre, un hombre culto. Eso es todo”, agrega, como si hablara con su yo de 20 años.
Del cuartel al rebusque: La vida de Cleto es un manual de supervivencia. Se retiró del militarismo porque el sueldo no alcanzaba. Después fue mecánico, hizo de todo. Cuando la zona baja de Encarnación era un hervidero de comercio, se lanzó a vender sábanas y bolsos. Le fue bien. El peso valía como dólar, dice. Pero la plata se fue y él sigue en la calle.
- ”Me retiré como militar porque el sueldo era poco, ganaba poco. Entonces me dedico a lo que sé: mecánico, de todo”, contó.
- ”Vendía sábanas y bolsos. El negocio me daba gusto en ese tiempo. El peso valía como dólar acá”.
- ”Yo no tengo nada. Todo le doy a mi hija”, dijo.
La deuda que no se paga con plata: Cleto vive en una casa de alquiler. No tiene propiedad. A los 66 años, el cuerpo le pesa y la vida en Posadas y Encarnación es cada vez más cara. Pero hay una deuda que no le preocupa: la que invirtió en sus hijas. Ambas se recibieron. Una es “curepa”, dice con orgullo, pues su exesposa es oriunda de Argentina. Para él, eso es más que una casa.
- ”Soy un poquito viejo, ya 66 años tengo. Pero estoy orgulloso por mi hija, es curepa”, dijo.
- ”Mis hijas son estudiosas, ellas se recibieron todas. Por eso yo ya estoy orgulloso por ellas”.
- ”Me falta otra, una casita. Pero tranquilo, no me falta nada, gracias a Dios. Luché”.
El futuro es de los que estudian: Cleto no habla desde el resentimiento. Habla desde la experiencia. Su mensaje para los jóvenes de la triple frontera es directo: prepararse, porque la vida va a ser más difícil. La calle no perdona. El estudio, dice, es el único pasaporte a la libertad.
- ”Preparate. Prepararse, porque en el día la vida va a ser más difícil”, advirtió.
- ”El estudio es con sacrificio. Pero cuando te recibís, sos un hombre libre”.
- ”Yo te exijo como joven: estudiá lo que puedas. Te toca estudiar”, remató.


